lunes, 4 de agosto de 2008

La crisis cambia las inquietudes laborales

El sueldo se convierte en el factor más valorado para mantenerse en un puesto, en detrimento de otros como la formación o la flexibilidad.

No cabe duda que una situación de crisis como la que atraviesa nuestra economía cambia la filosofía con que cada ciudadano se enfrenta a su vida laboral. Un reciente estudio de la empresa holandesa de recursos humanos Randstad revela que factores como la formación o la evolución profesional han pasado a un segundo plano en favor de una actitud mucho más conservadora. Así, siete de cada diez trabajadores consideran que tener un sueldo competitivo es el aspecto laboral más importante.

Cuando el estudio trata de desentrañar las distintas variables que pueden retener a un empleado en su puesto, concluye que lo más importante para los trabajadores es tener un sueldo competitivo, concretamente así lo afirma un 72 por ciento de los encuestados, mientras que otras variables pierden importancia.

Una de las cuestiones que con más evidencia constata este cambio de tendencia es el hecho de que dos de cada tres trabajadores estima que desempeñar un empleo que les satisfaga es importante, pero este indicador disminuye cuatro puntos respecto a la opinión de hace dos años.
También se ha producido un notable descenso a la hora de valorar aspectos como la importancia que tienen los compañeros, realizar un trabajo desafiante o trabajar en una compañía con una ética similar a la del trabajador.

La estabilidad laboral se perfila como otro de los factores más valorados. Los profesionales encuestados creen que no es un buen momento para cambiar de trabajo. Así, el 60 por ciento de los trabajadores y de los jefes tiene previsto quedarse en su actual empleo.
En cuanto a la satisfacción de los empleados, en los últimos dos años, ha aumentado respecto al número de horas trabajadas, dado que el 50 por ciento está contento, un 12 por ciento más que en 2006. El 40 por ciento está satisfecho también con la oportunidad de aprender algo nuevo (un 13 por ciento más que hace un año), el 38 por ciento está contento con la cantidad de trabajo que puede manejar (ocho) y el 29 por ciento está conforme con el nivel de compensación que recibe por su trabajo (ocho).

Sin embargo, la satisfacción sigue siendo mucho más alta entre los jefes que entre los empleados, entre ocho y 15 puntos de diferencia según las cuestiones. También es reseñable el dato de que el 30 por ciento de los trabajadores pensaba que motivar y retener a la plantilla era lo más importante. Hoy esa cifra desciende hasta el 22 por ciento y en la primera posición de los retos del entorno laboral se sitúa contratar a los empleados adecuados.

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